Enrique Ramos Guerra

Hace más de un año Enrique Ramos Guerra visitó el Museu d’Art Contemporàni de Vilafamés para renovar su obra. La pieza “Desdoblamiento” de 1981 ha sido sustituida por la obra “Puerta” de 1992 que ocupará temporalmente un espacio preferente en la sala de la capilla del Palau Del Batlle. Con la intención de que el Museu esté en continúa evolución, la institución invita a sus artistas a renovar sus obras, como hizo Ramos Guerra con la pieza que os mostramos a continuación.

RAMOS GUERRA, ENRIQUE
Desdoblamiento, 1981
Bronce, 50 cm x 21 cm x 12 cm
Sostituida hace más de un año

La obra “Puerta”, forma parte de su serie “cápsulas” que desde 1967 recoge una pequeña parte de la producción del artista. Estas obras responden a la ilusión de Ramos por crear espacios donde imaginar, donde situar figuras sobre las nubes y donde poder suspenderlas huyendo así de una realidad diaria. Éstas se convierten en símbolos de la sutil opresión a la que estamos sometidos mediante la representación de espacios para soñar. Las figuras, de un valor plástico y conceptual inquietante, ruegan por su esperanza a la vez que hacen patente su desesperanza, cautivas en unos expositores, en los que a modo de tubo probeta el ser humano espera para ser manipulado.

RAMOS GUERRA, ENRIQUE
Semigente en espacio floresciente (Puerta), 1995
Técnica mixta, 86 cm x 36 cm x 36 cm

Las puertas y nubes que acompañan estos personajes aparecerán de manera recurrente en la producción del artista. Las primeras se formalizan a través de las siluetas humanas que acontecen como límite de los espacios y del propio plano. En cuanto a las nubes, a las que los dedica monográficas a partir de 2007, responden a deseos inabarcables, que nos hacen soñar y levantar la mirada al cielo.

Enrique Ramos Guerra nacido en Sevilla en 1937 posee una obra muy compleja, llena de contrastes y de matices, de recursos y soluciones que constituyen un mundo complejo alrededor de las ideas de un artista incapaz de dejar de crear. Después de haber cursado sus estudios a la Ftad. de Sevilla y en la de San Fernando de Madrid, y haber sido reconocido con varias becas, es nombrado catedrático de IB y Profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla

Entre finales de los años 60 y los primeros años de la década de los 70 centra su producción en el diseño, los conocimientos del cual lo acercarán a una producción artística de factura tridimensional, evolucionando de este modo hacia una obra más espacializada, donde figuras desgarradas comparten espacios con alambres y fibra de vidrio.

Cómo ya os comentábamos antes, la obra de Ramos se de una factura muy variada, obra tridimensional, colages, maquetas, acuarela o dibujos (símbolos de resistencia y compromiso) entre otras técnicas, se solapan en una obra prolífera, no exenta de una gran carga simbólica. Lo mismo ocurre con su iconografía, nubes, violonchelos, pies, manos, cápsulas, o incluso las siluetas de poliéster que desde 1971 hasta la actualidad recogen buena parte de su producción y actúan como estudio de la tridimensionalidad. Se alternan y se repiten en varios periodos, inmersos en una producción de caótico orden.

El inicio de su creación, así como ocurre en la mayor parte de los artistas plásticos, tiene su raíz en el color, éste es capaz de transmitir la sensibilidad y las emociones, en pro de conseguir un sueño que tan sólo el arte es capaz de hacer real. Por un lado, las acuarelas le permiten un trabajo no tan individualista más coloreado y marcado por la belleza de las modelos, que en otros casos son sustituidas por instrumentos musicales, realizados en otras técnicas. Los instrumentos en cambio, nos hablan de la funcionalidad que pierde su banalidad en pro de la música, y que se convierte en sinónimo de belleza.
Por otro lado los colages, que ya desde sus inicios le han permitido nuevas posibilidades compositivas, y que acontecen como actuaciones plásticas. En estos se demuestra una virtualidad y capacidad artística espléndida, que con rugosidades y espacios pulidos crean una disparidad de texturas y relieves de gran visualización.

Por último no debemos olvidar sus espacios, que tanto los propiamente dichos como aquellos que es capaz de crear a partir de sus pinturas o dibujos, son espacios habitables, llenos e vida y de luz, de una atmósfera cargada de simbología, capaz de recrear sus propios pensamientos y obsesiones. Los espacios, tanto los que conforman sus manos y pies, así como sus siluetas hacen patente una existencia encorsetada y difícil, que busca huir a través de las nubes y las manos que lo empujan hacia la libertad del sueño.

La obra de Enrique Ramos, es por lo tanto una obra difícil de encasillar o de limitar, es básicamente creatividad en estado puro, una manera bella de representar los anhelos de su espíritu. El artista es un hombre del espacio, un artista polifacético la creatividad del cual no tiene límites fijados, y quien con una clara intención narrativa, nos presenta la tridimensionalidad como uno de los pilares básicos de su polisémica producción. Huyendo de los prejuicios de la factura y en continúa indagación de las nuevas e inéditas categorías expresivas, consigue un obra simplemente bella de una singularidad y factura incuestionable.

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