Raúl Torrent

TORRENT RAÚL

Mi padre no se llamaba Raúl. Pero la necesidad de inventarse a sí mismo hizo que, todavía adolescente, decidiera cambiar el nombre de José, más cotidiano por aquel entonces, por el mucho menos común de Raúl. Había nacido en 1925 en Alicante, donde pasó sus primeros años junto a su padre hasta que marchó a Madrid para vivir con su madre.

En algunas de sus biografías se dice que nació en Landete, pero no es así, este pueblo conquense fue el lugar que él adoptó, como antes había adoptado un nombre. José Torrent, de Alicante, quiso ser y lo logró Raúl Torrent, de Landete, un lugar que sólo conoció ya cercano a los cuarenta años.La época de la postguerra la vive en un ambiente dominado por la oscuridad de un franquismo que sin embargo fue capaz de seducir mediante engaño a los más jóvenes, entre ellos al entonces recién salido de la adolescencia Raúl (José) Torrent. Se hizo militar. Pero el ejército y mi padre eran una extraña pareja que desembocó en ruptura, y el paso al estado civil fue inevitable. Fue entonces cuando desarrolló su más larga etapa pictórica. Los años setenta, pero sobre todo los ochenta fueron, con altibajos, de intensa actividad. En ellos concibe y elabora la serie de autorretratos a la que iba a dedicar toda su energía. Pero antes, en los sesenta había creado un brillante conjunto de trabajos (él los llama la “etapa gris”) enmarcados dentro del informalismo abstracto. Tapies, Cruz de Castro, Millares, eran entonces algunos de los pintores que podían relacionarse formalmente con su producción. Especialmente Millares, no en vano la profesión de militar de Raúl Torrent le había acercado a Canarias, donde tuvo oportunidad de relacionarse con su obra. El informalismo, sumado a la influencia del desierto (estuvo durante tres años en las tropas nómadas en el Sahara) configuró una serie de obras de las que desafortunadamente se conservan muy pocas.

Cuando, a consecuencia de la profesión de mi madre, mi padre llegó a Landete, descubrió un lugar que ya nunca abandonaría, allí compró una casa, y unos hangares que albergaron aviones durante la guerra civil. En ellos instaló su museo, en lo que llamó “La loma del olvido”. No llegó a inaugurarlo de manera oficial. Ahora nos encontramos en un proceso de acondicionamiento del edificio, un edificio que contiene esa serie de dramáticos autorretratos con los que culminó su carrera pictórica y que le convierten en un caso único y singular en el panorama de la plástica contemporánea. Entrar en esas salas es entrar en la vida de una persona compleja, inteligente, atormentada, cuya desconfianza hacia el mundo hizo que éste le mirara a su vez con desconfianza. Él dejó escrito que no hubiera querido nacer. Algunos estamos empeñados en que nunca muera.

Rosalía Torrent Esclapes

TORRENT, RAÚL
Sin título, 1987. Estado inicial
Óleo sobre lienzo, 146 cm x 114 cm

Estado inicial

La obra presentaba suciedad superficial generalizada adherida a la capa pictórica, que se encontraba todavía mordiente debido a un problema de secado.
Destacaba también la presencia de diversas manchas circulares de color blanquecino repartidas por toda la superficie. Esta alteración de la capa pictórica, aunque afectaba a toda la obra, se localizaba principalmente en la zona inferior, como respuesta a un problema relacionado con un exceso de humedad producido durante el almacenaje del lienzo. Dicha humedad se había condensado sobre la pintura fijando la suciedad y las partículas de polvo ambiental.
Por otra parte, la obra presentaba pérdidas puntuales de película pictórica.

Estudio con luz ultravioleta

Estudios analíticos
El estudio analítico de la obra sin título de Raúl Torrent forma parte del gran trabajo interdisciplinar que ha rodeado la intervención de ese lienzo.
El estudio científico se ha centrado en el estudio de los materiales y la técnica de ejecución empleada por Raúl Torrent en esta pintura. Con este fin, se realizó la toma de micromuestras que han permitido analizar de qué modo el pintor mezcló y superpuso los materiales. El análisis de la sección transversal de estas micromuestras se realizó empleando técnicas de análisis adecuadas al estudio de obras de arte como la microscopia óptica (MO) en luz visible y luz ultravioleta, y microscopia electrónica de barrido con microanálisis (SEM-EDX) y la microespectrometría infrarroja por transformada de Fourier (µFTIR). De la interpretación de los resultados que proporcionan se desprende que el lienzo tiene una preparación blanca compuesta de litopón, aluminosilicatos magnésicos con presencia de hierro y un aglutinante proteico. El pintor aplicó sobre esta preparación una imprimación blanca elaborada con blanco de zinc y blanco de titanio.

La técnica pictórica empleada es el óleo. En la ejecución de la obra, el autor superpuso capas pictóricas bien definidas, realizando también mezclas de pigmentos en fresco en la paleta y sobre el lienzo. Solamente en las zonas de tonos muy claros y en las imprimaciones aparece el blanco de titanio y el blanco de zinc. En el resto de ocasiones los colores se hayan mezclados con barita.
La paleta cromática no es muy extensa y está formada por pigmentos de la era industrial como litopón, blanco de zinc, blanco de titanio, azul de manganeso, rojo orgánico, tierras, amarillo de cadmio y negro de hueso.

Extracción del polvo de forma mecánica

Detalle de limpieza

 

Proceso de intervención
Los tratamientos más significativos llevados a cabo en este lienzo, son sin duda el de limpieza y reintegración de la película pictórica. El primero, se basó en una meticulosa eliminación del polvo acumulado y embebido sobre la superficie. Para ello, tras realizar varias pruebas, se combinó la utilización de pinceles de pelo de cabra especiales para la limpieza de la pintura acrílica, con una microaspiración y uso de la goma Groom/stick Molecular Trap. Así mismo, se emplearon también pinzas de cirugía ocular para eliminar las fibras adheridas en las texturas.
Las manchas producidas por la condensación de humedad y presencia de polvo ambiental, fueron rebajadas con aplicación de hisopos ligeramente humedecidos con agua desionizada.
Posteriormente, se estucaron los faltantes con estuco de cola de esturión, se ajustó el color de las zonas dañadas con pigmentos y diversos tipos de aglutinantes de acabado mate, y se colocó una trasera ventilada como protección del reverso de la obra.

Estado final

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